SER FELICES POR NARICES

En nuestra sociedad tendemos a dividir las emociones en negativas y positivas. La alegría, calma, bienestar, etc. forman parte de las emociones consideradas como positivas; y la ira, miedo, tristeza, etc. entran dentro de las emociones negativas. El caso que esta división nos hace concebir a unas emociones como “buenas” y a las otras como “malas”, sin valorar que todas son positivas en sí mismas, que todas están destinadas a cumplir una función.

Nuestra cultura nos ha educado para intentar controlar, reprimir o luchar contra nuestras emociones, de forma que nuestro propio “miedo a sentir” hace que en un intento por evitar ciertas emociones, nos quedemos paralizados o bloqueados, o caigamos en una espiral de hiperreflexión.

En la línea de construcción de la imagen se mezcla la parte emocional con filtros, máscaras, distorsiones mediante los cuales nos vinculamos a ella de forma amable pero no clara.